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La amplitud de la destrucción infligida a la infraestructura del Líbano, en los edificios residenciales y en los sectores vitales, y el elevado número de víctimas entre los civiles son conocidos de todos. Pero, como en toda guerra, algunos hechos cruciales en su desarrollo continúan ocultos y se han visto relegados por las imágenes de las víctimas y las atrocidades. Sin embargo, un hecho que resultó decisivo durante la guerra fue la derrota de la incursión terrestre sionista en el Sur del Líbano. En los últimos días de la guerra, el mando militar israelí quería aplicar su doctrina militar basada en la rápida incursión de blindados en los territorios montañosos y boscosos del Sur del Líbano frente a la guerra de guerrillas llevada a cabo por los combatientes de Hezbolá. En busca al fin de un éxito después de haber sufrido una serie de fracasos desde el inicio de la ofensiva contra el Líbano, Israel envió el 9 de agosto el batallón 162 para avanzar hacia Wadi Huyair (el Valle de Huyair), al sur del Río Litani, con el fin de recoger informaciones sobre la naturaleza del terreno y determinar los ejes en los que tendría lugar la progresión de su fuerza blindada. Los israelíes ignoraban lo que les esperaba: con el avance del batallón citado, los combatientes de Hezbolá conocieron cuáles iban a ser los movimientos sionistas y reforzaron su presencia en el lugar a la espera de la llegada de los soldados enemigos. Ellos desplegaron plataformas de misiles antitanque. Tras los bombardeos de la artillería israelí, la fuerza blindada entró en el valle próximo a Hunin y progresó en los pueblos de Odeissah, Reb Tlatin y Taybeh para asegurar el eje que lleva a Wadi Huyair. Una vez llegada al paso de Taybeh y antes de entrar en el Valle de Huyair, la resistencia atacó con misiles antitanque a los tanques Merkava y los bulldozers Caterpillar 09. Los israelíes admitieron en sus comunicados militares que 12 soldados resultaron muertos o heridos y que seis tanques Merkava habían sido destruídos. Esto sucedió únicamente al principio de la batalla, que fue conocida posteriormente como la "hecatombe de los Merkava". Justo después del ataque, los tanques israelíes intentaron tomar el camino del este, a través del pueblo de Qantara. Los combatientes de Hezbolá destruyeron entonces otros 4 tanques frenando el avance de la fuerza blindada. Un convoy de carros penetró en el valle desde el pueblo de Ganduriyeh. De nuevo, los combatientes de Hezbola estaban listos para dar una respuesta y lanzaron misiles antitanque destruyendo a otros nueve tanques de tipo Merkava. A continuación, y tras la entrada del resto de la fuerza en el interior del valle, los misiles de Hezbolá fueron lanzados desde todos los lados sobre los tanques israelíes. En pocos minutos, otros 39 tanques fueron destruídos. Los combatientes de Hezbolá impidieron a las fuerzas israelíes proteger sus vehículos, que habían quedado expuestos al fuego directo de la resistencia. Además, 12 bulldozers fueron igualmente calcinados. De los 90 tanques enviados en dirección al Río Litani, sólo 4 llegaron a la localidad de Ganduriyeh. Los soldados sionistas que huyeron del lugar afirmaron haber visto el infierno con sus propios ojos. Infierno israelí, la gran victoria de la resistencia Fue sobre el marco de este infierno israelí que Hezbolá conmemora este año la victoria de la Guerra de Julio de 2006. Este año las festividades tendrán lugar en el Valle de Huyair. El mensaje a los israelíes está claro: la historia se escribe sobre las rocas sobre las cuales vuestra ola se estrelló.
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Damasco-SANA
El Ministerio de Exteriores y Emigrantes dirigió dos misivas idénticas al secretario general de la ONU y al presidente del Consejo de Seguridad sobre el horrendo crimen a lo que fueron expuestos los niños sirios en la provincia de Idleb.
La Cancillería en sus cartas dijo que en el día 16 de septiembre del año 2014, Siria fue sacudida por el crimen, más bien la catástrofe humana que fue consecuencia de la connivencia entre instituciones de salud ficticias pertenecientes a las organizaciones terroristas y las autoridades turcas, lo cual resultó en la muerte de 15 menores sirios en regiones ubicadas al este de Marret Nouman en la campiña de la provincia de Idleb, al administarles dosis de vacunas contaminadas, venenosas y caducadas contra la enfermedad del sarampión, provenientes de fuentes desconocidas, además de sufrir decenas de niños inocentes de asfixia debido a dichas vacunas.
Las cartas explicaron que Siria en colaboración con la OMS y la UNICEF y otras organizaciones no gubernamentales nacionales realizaron decenas de campañas de inmunización exitosas contra varias enfermedades y epidemias mortales durante los pasados tres años, además de luchar contra la poliomielitis propagada en las zonas que están bajo el control de los terroristas extranjeros, logrando frenar y acabar con esta epidemia. Asimismo dichas campañas fueron alabadas por el director ejecutivo de la UNICEF y otros funcionarios en las Naciones Unidas.
“Siria condena este crimen horrible perpetrada contra niños sirios inocentes y reitera su compromiso de cumplir con sus obligaciones, en particular aquellas relacionados con la protección de los derechos del niño, así como no escatimará esfuerzos para entregar los requisitos médicos a los vecinos que residen en las regiones cercanas a la frontera con Turquía”, dijo el ministerio.
Añadió que el Gobierno de Siria exhorta a la ONU que cumplan con sus obligaciones, especialmente las escritas en la resolución No.2165 del año 2014 en virtud de las cuales las agencias humanitarias internacionales deben instruir al gobierno sirio de sus planes y actividades antes de utilizar las rutas de conflicto y los pasos fronterizos sirios con los países vecinos para garantizar la llegada de ayudas humanitarias, incluidas las ayudas médicas, además de supervisar los cargamentos de socorro enviados por las agencias humanitarias de la ONU.
“En virtud del plan de respuesta humanitaria para el año 2014, las agencias de la ONU deben de realizar una supervisión organizada de la respuesta humanitaria para asegurar que cumpla con los estándares y normas internacionales y sirias concernidas al sector de la salud y humanitario,” puntualizó el ministerio.
El Ministerio añadió que este acto criminal y la violación flagrante de la ley internacional y los derechos humanos por parte de los líderes de las organizaciones terroristas armadas y las autoridades turcas, requiere una clara condena por parte de la comunidad internacional.
El Ministerio de Exteriores reclamó a la ONU a realizar una investigación inmediata para sancionar a los responsables de esta catástrofe, incluyendo los funcionarios turcos que han facilitado este crimen que se considera ¨un crimen contra la humanidad¨.
Asimismo pidió incluir sus cartas en el artículo 65 de la agenda del trabajo del 69 periodo de las labores de la ONU bajo el título, ¨Fortalecer los derechos del niño y su protección¨.
Yamil K.-Riyad Sh.