lunes, 30 de junio de 2014

Juan Carlos de Borbón: forrao y aforao

Juan Carlos de Borbón: forrao y aforao


Mientras la ex infanta Elena ha sido imputada por los chanchullos perpetrados con su marido, el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, en negocios en los que, aunque no se quiera publicitar demasiado, también metió mano el actual rey de España, Felipe VI, el parlamento se ha apresurado a aforar al viejo rey para evitar que una lluvia de denuncias caigan sobre él: una biografía por encima de la ley y plagada de caprichos, negocios sucios y de un constante meter la mano en los intereses de los españoles.

Las prisas del gobierno por aforar al forrao Juan Carlos de Borbón y de hacer rey como sea a su hijo Felipe, para que también se encuentre por encima de la ley, ya que parece estar metido también hasta el cuello en la corrupción y los tejemanejes del famoso Caso Noos, por el cual su hermana pequeña, Cristina, y su cuñado, Iñaki, van a ser juzgados.

Una familia de corruptos
Según el máximo responsable del Instituto Noos, Diego Torres, en sus declaraciones ante el juez, en esta trama de corrupción el rey Juan Carlos de Borbón era el “conseguidor”, Cristina era “asesora deportiva”, el ho Felipe VI el “presidente de honor”, la infanta Elena, la otra hermana, la “asesora cultural” y hasta Sofía de Grecia “tenía una cierta vinculación al proyecto, aunque en este caso fuese de orden menor”. 


Parece que toda la familia metió mano en ese gran agujero negro de dinero público que era el Instituto Noos, aunque la prensa del régimen se empeñe en intentar ocultarlo. Por otro lado, lo robado en Noos, ni mucho menos, es el botín más importante de la última generación de la familia de parásitos que han vivido a costa de los españoles desde hace tres siglos que, como ha reconocido el nada sospechoso de comunismo diario New York Times, tiene, solo a nombre de su patriarca Juan Carlos, 1790 millones de euros en cuentas en Suiza, aunque "únicamente" recibe del estado español para su mantenimiento 8,30 millones al año.
http://cuestionatelotodo.blogspot.com.es/2014/06/juan-carlos-de-borbon-forrao-y-aforao.html

El Gallo Rojo

El Gallo Rojo

Los graves acontecimientos políticos ocurridos hace unas semanas en Ucrania y en Crimea me sugieren sobre todo que la URSS (para quien no lo sepa o lo haya olvidado, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) no debió desparecer nunca. Por una razón convincente, porque en esas circunstancias el imperialismo yanqui y sus lacayos de la Unión Europea se lo pensarían dos veces antes de cometer ciertas fechorías que cada vez ponen al mundo al borde de peligrosas conflagraciones.
En el caso ucraniano, el derrocamiento de un gobierno democráticamente elegido por bandas nazis teledirigidas desde la Casa Blanca. Pero también porque las tropelías y desmanes cometidos actualmente por la oligarquía capitalista contra la clase obrera no habrían tenido lugar, o en todo caso, habrían  sido merecedoras de una muy diferente respuesta a la habida hasta ahora. Con la existencia de la URSS y del llamado bloque socialista, independientemente de lo que pensáramos unos y otros sobre la construcción de sus  respectivos socialismos, la clase trabajadora se sintió objetivamente más reforzada y combatiente, y sus organizaciones de clase (los Partidos Comunistas de todo el mundo) dispuestas y luchadoras. En aquellos años a los proletarios de todos los países otro gallo les cantaba. Era el gallo rojo que Lenin y el Partido Bolchevique alzaron victorioso sobre los escombros del feudalismo ruso. El mismo que permitió transformar la vieja, retrógrada  y anquilosada Rusia en la segunda potencia económica, militar y científica del Planeta. El que izó la bandera de la clase obrera en la berlinesa Puerta de Brandeburgo tras aplastar a la Alemania nazi. El que con su ayuda económica y militar permitió a numerosos países de América, África y Asia liberarse del yugo colonial. Igualmente el gallo que con su canto vigoroso sostuvo durante muchos años los combates de los pueblos cubano y vietnamita contra el imperio, y el que llenaba las plazas y calles de las grandes ciudades europeas de manifestantes defendiendo los derechos sociales y laborales ya adquiridos, y exigiendo otros nuevos a una patronal temerosa de perder sus privilegios con el posible estallido de la revolución. Todo eso  representó la URSS para la clase obrera, para la juventud y para los pueblos en lucha de todo el mundo. Su desaparición oficial el 8 de diciembre de 1991, debido fundamentalmente a la inacción del pueblo ruso por defender el socialismo, nada bueno aportó a los trabajadores y a las capas populares. Tampoco a Rusia, que en la actualidad se ve cercada por los misiles de la OTAN. 
Hoy, tras la extinción de la patria socialista de Lenin, el retroceso social es más que palpable en todas partes, el imperio impone su voluntad en numerosas regiones del mundo y el desaliento y el oportunismo políticos pululan sin freno. Es por todo ello que el trabajo de los/as comunistas es hoy difícil y entusiasta a la vez. Difícil porque las circunstancias actuales son complejas tras el desmoronamiento de la URSS y entusiasta porque los/as comunistas seguimos siendo los/as portadores/as de la filosofía y del análisis científico capaces  de acabar de una vez por todas con tanta injusticia social. De ahí  el esfuerzo político del PCPE por participar en la reconstrucción del movimiento comunista internacional, para que otra vez el fantasma del comunismo recorra Europa y el mundo haciendo temblar al imperio y sus lacayos, a los oportunistas de todo pelaje y a los polizontes socialdemócratas.
José L. Quirante

jueves, 19 de junio de 2014

Nota del PCPE ante los crímenes fascistas en Ucrania

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Hacemos un llamamiento al ejercicio de las más amplia solidaridad con el pueblo trabajador de Ucrania y, muy especialmente, con los comunistas ucranianos

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), conocedor de los tristes hechos acontecidos el pasado 2 de mayo en la ciudad de Odessa, manifiesta su más enérgica repulsa ante el infame ataque protagonizado por las escuadras nazi-fascistas así como su mas sentido pésame a los familiares y amigos de los mas de cuarenta mártires de la Casa de los Sindicatos de Odessa, muchos de ellos militantes comunistas y de organizaciones populares.
Denunciamos que la criminal Junta que hoy gobierna Ucrania, bajo el amparo de los monopolios europeos y estadounidenses, lleva a cabo una brutal campaña de hostigamiento contra las organizaciones populares del país, haciendo uso de las Fuerzas Armadas y las milicias de la Guardia Nacional formadas por integrantes del escuadrismo fascista representado por las organizaciones “Pravi Sektor” y “Svoboda”. Buena prueba de ello es la nueva masacre en Odessa, pero también la dura represión ejercida en ciudades como Slaviansk, Donbass o Jarkov, donde la heroica resistencia popular ha frenado la ofensiva de las fuerzas de Kiev, que pretende someter al conjunto del país bajo el yugo de la reaccionaria y depredadora alianza imperialista europea y los EEUU, sea cual fuere el número de víctimas que para ello sea necesario.
Asimismo, llamamos la atención sobre el papel jugado por todos aquellos que saludaron el movimiento surgido de la plaza Maidán como una revuelta popular y democrática, que obviaron los intereses imperialistas que actuaban en dicho movimiento y que han resultado en el avance del fascismo y los asesinatos que hoy se producen.
El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) hace un llamamiento al ejercicio de las más amplia solidaridad con el pueblo trabajador de Ucrania y, muy especialmente, con los comunistas ucranianos. La lucha consecuente contra la amenaza nazi-fascista sólo podrá ser realizada en perspectiva de ruptura revolucionaria con el capitalismo que lo engendra y con las potencias y alianzas imperialistas que la promueven y sostienen.


¡El fascismo no pasará!

Felipe VI se corona bajo el síndrome del miedo al pueblo

Declaración de Carmelo Suárez, Secretario General del PCPE

La decisión de prohibir cualquier manifestación en Madrid este próximo día 19 de junio, con ocasión de la usurpación de la jefatura del Estado por parte de Felipe VI de Borbón, no es otra cosa que la expresión del inicio de un período político que se inaugura bajo el síndrome del miedo al pueblo.

El despliegue policial masivo, tanto de fuerzas uniformadas como de servicios secretos, así como la declaración del estado de máxima alerta antiterrorista, tratan de amedrentar a la opinión pública y, especialmente, a aquellos sectores más organizados que, con una u otra posición política, están llamando a la movilización social para expresar el rechazo a esta antidemocrática ceremonia, que busca perpetuar a las clases dominantes en las mismas condiciones de dominación y explotación de la clase obrera y los sectores populares.

Un Jefe del Estado, resultado de la voluntad popular y del poder obrero, no tendría que realizar tal despliegue policial para garantizarse su seguridad. La seguridad de los grandes dirigentes políticos revolucionarios siempre la han garantizado las masas populares, con su respaldo colectivo a quienes asumen responsabilidades superiores como resultado de procesos de cambio social revolucionario.

En plena crisis capitalista, que ha llevado a la miseria y la desesperación a millones de obreros y obreras, las clases dominantes buscan una salida intentado una Segunda Transición, cuyo inicio se escenifica este día 19. Hoy esas clases dominantes sienten cerca el aliento frío de la respuesta social y política de masas. Se sienten aterrorizadas por las debilidades que van socavando la posición hegemónica que hasta ahora habían mantenido.

Hoy la legitimidad de la representación política solo puede surgir de la lucha de la clase obrera, organizada para destruir el brutal sistema de dominación capitalista. El camino que se abre para la clase obrera es el de organizarse con su Partido Comunista para construir el Poder Obrero y la sociedad socialista, sin dejarse engañar por los cantos de sirena que pretenden alejarla de sus objetivos, llamándola hoy a movilizarse por un referéndum para cambiar la forma del Estado dentro del sistema capitalista, al modo de las repúblicas italiana o francesa.

Vivimos en la época de transición del capitalismo al socialismo, la clase obrera no debe confundir el programa político. El capitalismo ya nada puede ofrecer a la clase obrera y a los sectores populares. Las condiciones históricas están dadas para el avance de la lucha obrera contra el capitalismo. En esta situación desde las clases dominantes se lanzarán múltiples maniobras para engañar y distraer al proletariado, y que no siga la senda revolucionaria. Los capitalistas necesitan ganar tiempo para ver de encontrar una salida, por eso la clase obrera debe de luchar sin respiro por sus objetivos, acosando al enemigo en el momento en que tiene mayores dificultades para mantener su credibilidad.

Hoy llamamos a la clase obrera y a los sectores populares a luchar por la defensa de la negociación colectiva, por la nacionalización de la banca y de las grandes empresas privatizadas, a luchar contra el reaccionario proyecto de la ley del aborto, y por la mejora de los salarios, etc. Un programa de acumulación de fuerzas para la derrota del capitalismo, empezando por el ataque contra los grandes monopolios.

Este régimen, que nace hundido en el pánico a la clase obrera y al pueblo, caerá como consecuencia de la lucha consecuente de la clase obrera y los sectores populares, con su Partido Comunista al frente. Por eso llamamos a mantener en pie todas las convocatorias, y que la movilización de las masas ponga claramente de manifiesto el rechazo a las actuales maniobras de la oligarquía para tratar de mantenerse en el poder y aumentar la explotación de la clase obrera. La lucha de las masas organizadas ha de marcar los tiempos políticos de este régimen ilegal y dictatorial, que nace sin el pueblo y contra el pueblo.
17 de junio de 2014