Declaración de Carmelo Suárez, Secretario General del PCPE
La
decisión de prohibir cualquier manifestación en Madrid este próximo día
19 de junio, con ocasión de la usurpación de la jefatura del Estado por
parte de Felipe VI de Borbón, no es otra cosa que la expresión del
inicio de un período político que se inaugura bajo el síndrome del miedo
al pueblo.
El
despliegue policial masivo, tanto de fuerzas uniformadas como de
servicios secretos, así como la declaración del estado de máxima alerta
antiterrorista, tratan de amedrentar a la opinión pública y,
especialmente, a aquellos sectores más organizados que, con una u otra
posición política, están llamando a la movilización social para expresar
el rechazo a esta antidemocrática ceremonia, que busca perpetuar a las
clases dominantes en las mismas condiciones de dominación y explotación
de la clase obrera y los sectores populares.
Un
Jefe del Estado, resultado de la voluntad popular y del poder obrero, no
tendría que realizar tal despliegue policial para garantizarse su
seguridad. La seguridad de los grandes dirigentes políticos
revolucionarios siempre la han garantizado las masas populares, con su
respaldo colectivo a quienes asumen responsabilidades superiores como
resultado de procesos de cambio social revolucionario.
En
plena crisis capitalista, que ha llevado a la miseria y la desesperación
a millones de obreros y obreras, las clases dominantes buscan una
salida intentado una Segunda Transición, cuyo inicio se escenifica este
día 19. Hoy esas clases dominantes sienten cerca el aliento frío de la
respuesta social y política de masas. Se sienten aterrorizadas por las
debilidades que van socavando la posición hegemónica que hasta ahora
habían mantenido.
Hoy
la legitimidad de la representación política solo puede surgir de la
lucha de la clase obrera, organizada para destruir el brutal sistema de
dominación capitalista. El camino que se abre para la clase obrera es el
de organizarse con su Partido Comunista para construir el Poder Obrero y
la sociedad socialista, sin dejarse engañar por los cantos de sirena
que pretenden alejarla de sus objetivos, llamándola hoy a movilizarse
por un referéndum para cambiar la forma del Estado dentro del sistema
capitalista, al modo de las repúblicas italiana o francesa.
Vivimos
en la época de transición del capitalismo al socialismo, la clase
obrera no debe confundir el programa político. El capitalismo ya nada
puede ofrecer a la clase obrera y a los sectores populares. Las
condiciones históricas están dadas para el avance de la lucha obrera
contra el capitalismo. En esta situación desde las clases dominantes se
lanzarán múltiples maniobras para engañar y distraer al proletariado, y
que no siga la senda revolucionaria. Los capitalistas necesitan ganar
tiempo para ver de encontrar una salida, por eso la clase obrera debe de
luchar sin respiro por sus objetivos, acosando al enemigo en el momento
en que tiene mayores dificultades para mantener su credibilidad.
Hoy
llamamos a la clase obrera y a los sectores populares a luchar por la
defensa de la negociación colectiva, por la nacionalización de la banca y
de las grandes empresas privatizadas, a luchar contra el reaccionario
proyecto de la ley del aborto, y por la mejora de los salarios, etc. Un
programa de acumulación de fuerzas para la derrota del capitalismo,
empezando por el ataque contra los grandes monopolios.
Este
régimen, que nace hundido en el pánico a la clase obrera y al pueblo,
caerá como consecuencia de la lucha consecuente de la clase obrera y los
sectores populares, con su Partido Comunista al frente. Por eso
llamamos a mantener en pie todas las convocatorias, y que la
movilización de las masas ponga claramente de manifiesto el rechazo a
las actuales maniobras de la oligarquía para tratar de mantenerse en el
poder y aumentar la explotación de la clase obrera. La lucha de las
masas organizadas ha de marcar los tiempos políticos de este régimen
ilegal y dictatorial, que nace sin el pueblo y contra el pueblo.
17 de junio de 2014