domingo, 13 de abril de 2014

La juventud y la Unión Europea

La juventud y la Unión Europea

La juventud y la Unión Europea
Para los jóvenes la Unión Europea se manifiesta como una unión imperialista reaccionaria que condena –más si cabe- a la mísera, al paro y a la precariedad a los hijos e hijas de la clase obrera
La Unión Europea, sus raíces en la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), en la Comunidad Económica Europea (CEE) y su evolución desde el Acta Única Europea en 1987 y firma del tratado de Maastricht en 1992 es inseparable del conjunto de procesos sociales, políticos y económicos que nos muestra la actual fase del capitalismo. Esta unión, dirigida por las principales potencias al servicio de monopolios y grandes multinacionales con intereses económicos de gran calado en su construcción y gestión, se conforma desde su nacimiento de forma inequívoca en el polo imperialista europeo.
Para los jóvenes españoles la Unión Europea, su carácter y como afecta a diferentes aspectos de su vida, tales como los estudios y el trabajo, pasa por ser un tema muy recurrente y que precisa de una mayor insistencia en la clarificación por nuestra parte, intentado incidir en la correcta caracterización de la UE y de confrontación con las posiciones del oportunismo juvenil, representado en diferentes vertientes por organizaciones de todo tipo, tanto políticas como sindicales y sociales.
Ésta lucha contra el oportunismo juvenil debe ligarse al desarrollo de la lucha de clases para comprender cada momento y explicar a jóvenes estudiantes y trabajadores la realidad de nuestros análisis, la necesidad de la organización y el sentido y orientación de las luchas.
En estos tiempos, los ataques que se producen desde el capital, con la Unión Europea al frente se revelan con tanta fuerza contra los derechos de los jóvenes estudiantes y trabajadores que paso a paso van demostrando la justeza de las posiciones políticas de nuestro proyecto.
A día de hoy, las cifras de paro juvenil en la UE son alarmantes: 5,5 millones de jóvenes europeos se encuentran en situación de desempleo, con una tasa del 23,4%, situándose España a la cabeza –solo superada por Grecia- con un 56,1% y más de 900.000 jóvenes, una sexta parte del total de la unión.
En esta situación, el capitalismo intenta de forma desesperada gestionar su crisis con medidas que en nada benefician a la juventud estudiante y trabajadora, siendo buena muestra de ello el llamado “Plan de Garantía Juvenil” , destinado a jóvenes menores de 25 años. Este plan consagra la explotación juvenil con prácticas no remuneradas en la modalidad de formación en el empleo, la precariedad laboral en la contratación y facilita por ejemplo la gestión en la colocación de las Empresas de Trabajo Temporal.
A nivel europeo, este plan se destapa como estrategia común de la Unión Europea, que a través de las burguesías de los respectivos estados miembro se coloca, en un claro interés de clase, del lado de los empresarios y sus intereses.
En este sentido, en los próximos días el comisario europeo de empleo y asuntos sociales László Andor, impartirá una conferencia en Bruselas en compañía de altos cargos de la UE y empresarios para mostrar la significación de la aplicación del citado plan y como contribuirá a ser el enésimo intento del capitalismo para remontar su tasa de beneficios, tocada desde el estallido de la crisis.
En definitiva, la mayoría de jóvenes de este país no tienen acceso al mercado laboral, engrosando las filas del paro y viéndose condenados a la creciente emigración o en el mejor de los casos, a aceptar trabajos donde la precariedad, los salarios de miseria y las condiciones abusivas marcan las modalidades de contratación.
A todos estos ataques se suman los que implican a los jóvenes estudiantes, contextualizados en un proceso de desmantelamiento de la educación pública tal como la conocimos y de búsqueda por parte de oligarquía de nuevos espacios para generar beneficios. Se constatan también crecientes dificultades en las condiciones de los estudiantes de primaria y secundaria de la UE, como el aumento de la ratio de alumnos por aula que no solo afecta a los jóvenes españoles.
En la universidad se producen ataques en los países de la UE, con el objetivo de reducir la calidad de la universidad pública frente a la privada, como pretexto en la apertura de la educación a grandes capitales privados para la gestión y obtención de beneficios, mostrando con toda su crudeza lo que significa el denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y la creciente implantación de la Estrategia Universidad 2015.
Por todo ello, para los jóvenes estudiantes y trabajadores del estado, la Unión Europea se manifiesta como una unión imperialista reaccionaria que condena –más si cabe- a la mísera, al paro y a la precariedad a los hijos e hijas de la clase obrera. La decidida lucha por la salida del € y de la UE debe de ir acompañada por el fortalecimiento de las organizaciones de clase, del Partido Comunista y de su Juventud, levantando respuestas a los ataques en clave de contraataque y poniendo de manifiesto que ésta salida debe pasar por el poder obrero. Y para avanzar en estas claves contribuiremos decididamente los jóvenes comunistas de este país.

Sócrates Fernández

 
*Para más información del Plan de Garantía Juvenil: http://www.cjc.es/component/content/article/35-comunicados/194-la-juventud-comunista-ante-la-aprobacion-del-plan-de-garantia-juvenil

http://www.pcpe.es/estado/item/3257-la-juventud-y-la-uni%C3%B3n-europea.html

Declaración del Comité Ejecutivo del PCPE Ante los recientes acontecimientos en Ucrania.

Declaración del Comité Ejecutivo del PCPE

Ante los recientes acontecimientos en Ucrania.
Las potencias imperialistas, ante la necesidad de superar la profunda crisis capitalista, tienden a la reacción y a la guerra. La Unión Europea, los Estados Unidos y Rusia llevan años realizando todo tipo de maniobras para situar a Ucrania como aliado estable en la pugna interimperialista, pues se trata de un enclave geopolítico estratégico desde el punto de vista militar y del control de recursos naturales y nuevos mercados.

Tras el triunfo de la contrarrevolución en la URSS y la independencia ucraniana, la Rusia capitalista ha utilizado en Ucrania elementos objetivos como la proximidad geográfica, histórica y cultural para hacer avanzar los intereses de sus monopolios. Los EEUU y la UE han hecho lo propio mediante el apoyo, directo o encubierto, a sectores oligárquico-burgueses más afines a sus intereses político-económicos, hasta el punto de llegar a apoyar a grupos nazi-fascistas para forzar, mediante un golpe de Estado, la entrada de Ucrania en la UE, lo que tendría para el pueblo trabajador ucraniano dramáticas consecuencias: paro, destrucción de salarios y derechos, empobrecimiento masivo y generalización de la miseria.

El profundo malestar por la crisis social y económica que vive el pueblo ucraniano, fruto de la gestión capitalista de los sucesivos gobiernos del país, ha sido el caldo de cultivo utilizado hábilmente por las potencias imperialistas occidentales para promover y, posteriormente, legitimar el golpe de Estado contra un presidente que no respondía a sus intereses, provocando una situación que puede quebrar al país de manera violenta. Con el objetivo de derrocar a Yanukovich se han promocionado el fascismo, el antisemitismo, el racismo y el anticomunismo, colocando al país al borde de la guerra civil.Hoy, como ayer, la “democrática” UE tolera, promueve y financia al fascismo en Ucrania y en el resto de Europa.

El ataque a minorías étnicas y religiosas, la destrucción de los monumentos a los héroes y heroínas soviéticos y antifascistas y las agresiones constantes contra sedes y militantes del Partido Comunista, son hechos criminales aplaudidos y promovidos por medios de comunicación y potencias occidentales.

Estos hechos, sumados a los intereses militares directos de Rusia en el Mar Negro y a la gran cantidad de pasaportes rusos que circulan por el Este y Sur de Ucrania, han proporcionado a la Rusia capitalista la justificación que necesitaba para el despliegue de tropas en la zona de la Península de Crimea, existiendo un riesgo real de confrontación militar directa y de ruptura de facto del país.

El PCPE quiere mostrar su total solidaridad con el pueblo ucraniano, que está siendo víctima de las pugnas entre potencias imperialistas, y hace un llamamiento a la lucha y solidaridad antifascista de la clase obrera frente al intento de colocación de los intereses de los trabajadores y trabajadoras detrás de la bandera de una u otra potencia. Nos solidarizamos muy particularmente con los y las comunistas de Ucrania que están sufriendo en sus propias carnes la persecución y el acoso de las fuerzas fascistas en las zonas controladas por el gobierno golpista.

Llamamos la atención sobre la manipulación que las potencias imperialistas hacen de las “revoluciones ciudadanas”, tras las cuales se esconden intereses ajenos a los pueblos, como hemos visto en Yugoslavia, Libia, Siria o Venezuela.

Al mismo tiempo, nos preocupa que la promoción de teorías como las de la “multipolaridad” pueda servir para legitimar intereses de otras potencias bajo la excusa de que disputan la hegemonía económico-militar a los EEUU y a la UE en el mundo. Estas teorías conducen a la clase obrera y a los pueblos del mundo al callejón sin salida que supone elegir bando en una confrontación inter-imperialista en la que sus intereses son los últimos en juego.

El PCPE se reafirma en la necesidad de continuar sin descanso la lucha anti-imperialista, en lo inmediato exigiendo la no utilización del espacio terrestre, marítimo y aéreo español para la agresión contra ningún país, todo ello en el marco de la lucha por la salida de España de la UE, el € y la OTAN como paso necesario para avanzar hacia la construcción del socialismo-comunismo, único sistema que garantizará la plena soberanía de los pueblos y la construcción de unas relaciones entre países basadas en la cooperación, el respeto muto y la paz.

Madrid, 5 de marzo de 2014

sábado, 5 de abril de 2014

El oportunismo ante la UE.

El oportunismo ante la UE.

El oportunismo ante la UE.
La Europa de la rapiña y el desprecio de los pueblos que ha secuestrado nuestra democracia, explotación, violencia y guerra es el único futuro que ofrece la UE.
Partiendo del doble análisis que sitúa al oportunismo como expresión de la influencia de la política y la ideología burguesa en el movimiento obrero y que, consecuentemente a ello, su principal misión es generar confusión y dispersión de objetivos entre ésta, es fácil entender por qué en todo lo relativo a la construcción europea, las fuerzas políticas del oportunismo, usan un lenguaje –casi metalenguaje diríamos- que juega con la permanente ambigüedad para acabar cimentando una estricta alianza de intereses con la oligarquía europea.
La UE es una alianza interestatal de carácter imperialista constituida desde sus orígenes con el único fin de salvaguardar y promover los intereses de clase de los sectores más avanzados de la oligarquía europea. Ese es su único fin y todas, absolutamente todas, las argumentaciones de tipo cultural y social que la vinculan con una unidad de destino de los pueblos europeos es pura propaganda que, desde el terreno de la superestructura, busca concitar un consenso interclasista hacia lo que, como decíamos anteriormente, no es más que el proyecto más elaborado en todos los órdenes de una oligarquía que, acorde con la fase actual de desarrollo del capitalismo, está cada día más concentrada en un escaso número de monopolios financieros.
Alguna nota histórica
548006_536387319720485_618742169_n.jpgEn España, esta identificación de las estructuras económicas y políticas europeas como sinónimo de modernización, democracia, justicia, cultura y libertad, fue una baza puesta en la mesa de juego por los sectores económicos más adelantados del franquismo y jugada magistralmente por la dirección de un Partido Comunista de España (PCE) que, desde su propuesta de reconciliación nacional realizada en 1956 iba ya sentando las bases de una política y un programa que, exacerbando la particularidad española y preparando ya las bases futuras del Eurocomunismo, avanzaba de cabeza a la sustitución del proyecto revolucionario propio del PCE, por uno reformista y de conciliación de clases. En lo que respecto a Europa, no fue hasta el 8º Congreso del PCE realizado en 1972 en el que se decide apostar por el proceso de integración europea que representaba la Comunidad Económica Europea fundada en 1957. Pero no es hasta el 9º - el del abandono formal del leninismo- en el que se expresa ya sin ambages que “el PCE al preconizar el ingreso de España en la CEE, afirma su voluntad de transformar, al lado de las demás fuerzas de izquierda de Europa, el actual carácter de la Comunidad, dominada por los grandes monopolios. Aspiramos a la Europa de los trabajadores, a la Europa de los pueblos: Una Europa unida en los planos económico y social, que tenga una política propia, independiente”. Eso era en 1978 y, tras esa proclama sobre la CEE ocultando su carácter de clase y llamando a articularla, junto a la socialdemocracia, en una estructura al servicio de los trabajadores y los pueblos, tenemos 36 años de experiencia para demostrar la imposibilidad, la inutilidad y la falsedad de su propósito.
La antigua CEE, hoy constituida en UE, no estaba “dominada por los grandes monopolios” por una desviación de su propósito fundacional o una mala aplicación de sus políticas; la CEE y la UE, como está sobradamente demostrado, responde a un interés de clase muy concreto: el de los monopolios y por carácter, esencia y misión orgánica, no dejará de cumplir esa tarea hasta su completa destrucción.
El juego de la confusión.
Como vemos no es de ahora que se juegue con este tipo de llamados orientados a engañar y confundir a la clase obrera y los sectores populares respecto al carácter de clase de la UE. Sin poder alegar desconocimiento de los resultados prácticos de la incorporación de España a la UE y sus consecuencias para la clase trabajadora y el pueblo, las fuerzas del oportunismo siguen sumidas en su juego de desorientación. La terciarización de la economía española tras un intenso proceso de desindustrialización y desmantelamiento del sector primario impuesto por la UE, la pérdida de la soberanía monetaria del estado español por la integración en el €, la privatización del sector público y la adecuación legislativa a las exigencias europea –al igual que el PCE lo hacía ya en el 1978 – se sitúan como desviaciones y resultados no deseados de las políticas europeas, como consecuencia de lo que comúnmente denominan ataque neoliberal de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) al modelo social europeo y lo que la recién creada plataforma política llamada Podemos define como “la Europa de la rapiña y el desprecio de los pueblos que ha secuestrado nuestra democracia” . Mienten conscientemente y lo hacen por su dependencia política y económica del proyecto que los alimenta y les permite un hueco institucional en el que desarrollarse.
Su posición respecto a la UE se combina perfectamente con el análisis que realizan de la crisis general y estructural del capitalismo y, al igual que entienden ésta como consecuencia de una errónea gestión de los recursos financieros, proponen la vuelta a lo que denominan señas de identidad de la UE como medio para la superación de la crisis. Corregir el rumbo de las políticas neoliberales que nos apartaron de unos servicios públicos eficaces, gratuitos y universales para volver al estado del bienestar que tan bien representa el modelo europeo frente a los imperialistas norteamericanos. Ese es en resumen el discurso de los oportunistas. Una propuesta que, denunciando la creciente situación de exclusión social, explotación y pobreza a la que nos conducen la políticas de la Comisión Europea, al mismo tiempo, hace bandera de la UE y el € para proponernos un paquete de medidas keynesianas que revitalicen la economía en los países más pobres de la UE. Idealistamente tratan de conducir la Historia hacia atrás e ignoran que las leyes del desarrollo económico del capitalismo no permiten a los monopolios que deciden el futuro de la UE, hacer otra política diferente a la que corresponde a una potencia imperialista que juega fuerte y decididamente por desarrollar sus esferas de poder económico y político en el mundo. Explotación, violencia y guerra es el único futuro que ofrece la UE.
logo-UE.jpgCómplices necesarios
Hablando del oportunismo, el PC de México afirma en el nº 4 de la RCI que “hoy mismo, en Europa y América, es un soporte fundamental del imperialismo, recibiendo inclusive financiación de los monopolios para la acción política, desde ONG’s, actividades ideológicas y, sobre todo, promoción de formas alternativas de la gestión capitalista de “rostro humano”. Tal vez una afirmación muy exagerada dirán algunos, pero quien en tiempos de reacción imperialista en todos los planos y órdenes, sigue proponiéndose como alternativa para una gestión diferente del capitalismo y se mantiene firme en la defensa de la institucionalidad burguesa, debería cuestionarse si su papel puede ser diferente al que con absoluta claridad le señalan los camaradas mexicanos.
En su XIX congreso realizado en Noviembre de 2013, el PCE resolvía la cuestión con la magistral frase de “romper con la Europa del € sin romper la Europa del €” que entendemos se sitúa en el mismo nivel de idealismo y/o complicidad que el llamado del PIE a “realizar la búsqueda de un desarrollo económico social, ecológico y solidario dentro de la UE y sin romper con el € porque ello no conduciría automáticamente a políticas más progresistas”. Palabras huecas de trileros de las que se hacen eco los charlatanes mediáticos de Podemos al reivindicar dentro de la UE “una Europa justa, de los derechos y de la democracia”. Lamentables frases a las que sin ningún tipo de dificultad podríamos añadir las expresadas por el CE de la CES el pasado Octubre en la que propone “un nuevo rumbo para Europa para mostrar que Europa defiende el progreso social y no es un instrumento que ataca los derechos sociales” y para que eso se convierta en una realidad sacan a relucir nuevamente a Keynes y proponen “un plan de recuperación europeo audaz con un objetivo de inversión del 2% del PIB para enfrentar la crisis multifacética”
La caracterización que realizan de la crisis tiene un correlato necesario en la propuesta de superación que hacen de la misma y, como no también, en el sujeto político que ha de protagonizar la superación. Nada de crisis estructural, nada de socialismo y, lógicamente, nada de clase trabajadora. Para ellos la superación se enmarca en una mejor gestión del sistema y una corrección ciudadana de las desviaciones que nos han traído estos lodos. El capitalismo social es su fórmula, pero la realidad empírica nos dice que la verdadera utopía ya no es pretender tomar el cielo por asalto y llevar a la clase obrera al poder, sino el querer hacer de este lobo voraz llamado capitalismo un marco de convivencia favorable para la mayoría social que todo lo produce.
Por eso nuestra propuesta, la del PCPE, es inequívoca en ese sentido y descarta cualquier tipo de convivencia con quienes defienden la ambigüedad y la confusión en un tema central como el posicionamiento respecto a la UE. Salir de la UE y el € como paso necesario e imprescindible en el camino hacia el poder obrero y el Socialismo es hoy la consigna principal que marca el deslinde entre reforma y revolución.
 
Julio Díaz

domingo, 30 de marzo de 2014

Elecciones Europeas

Elecciones Europeas

Elecciones Europeas
El Partido Comunista de los Pueblos de España concurre a las elecciones europeas con lista propia para denunciar la presencia de España en la UE y en el Euro.
El Comité Central del PCPE aprobó recientemente la participación del partido en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo, así como la lista electoral encabezada por Carmelo Suárez, Secretario General del
PCPE, y Marina Quintillán, miembro del Comité Ejecutivo y responsable de Movimiento Obrero y Sindical del Comité Central.

El PCPE participa en estas elecciones europeas con el objetivo de denunciar las nefastas consecuencias que tiene para la clase obrera y los sectores populares de nuestro país la participación en la alianza imperialista
de Estados que es la Unión Europea.

La presencia del PCPE en estos comicios estará orientada a dar continuidad al trabajo realizado durante los últimos meses la campaña política “Por la salida de la UE, el Euro y la OTAN”, aprovechando todos los
espacios a su alcance para difundir la necesidad de organizar la lucha contra estas herramientas que existen exclusivamente para beneficio del gran capital.

La incapacidad del capitalismo para resolver los problemas de la sociedad es evidente. Son los trabajadores y trabajadoras, así como los pequeños comerciantes o los pequeños agricultores y ganaderos, quienes están
sufriendo las consecuencias más duras de la crisis capitalista. Mientras el paro y la pérdida constante de derechos democráticos, sociales y sindicales, atenazan a la mayoría social del país, las instituciones europeas,
en alianza con los sucesivos gobiernos españoles, legislan y actúan en beneficio de la gran patronal y la banca, en beneficio del capital monopolista.

Ante esta situación es necesaria la mayor claridad posible. La Unión Europea no es reformable en beneficio de la clase obrera y sectores populares, no basta con dar más poder al Parlamento Europeo ni cambiar la
estructura del Banco Central Europeo. Es necesaria una alternativa completa y total al capitalismo, que en su propia naturaleza y en sus leyes de desarrollo lleva implícita la explotación de los trabajadores y trabajadoras.

El capitalismo necesita la miseria de la clase obrera para su propia supervivencia, y para evitarlo no sirve con plantear otro capitalismo menos agresivo. La única alternativa pasa por el planteamiento de un modelo
económico y social que acabe con la explotación capitalista: el socialismo-comunismo

La apuesta firme y nítida del PCPE por la salida de España de la Unión Europea y del Euro se enmarca necesariamente en estas coordenadas. El PCPE no plantea volver a la peseta ni propone una España capitalista
fuera de la UE, el PCPE propone como objetivo la construcción de una República Socialista que se relacione con los demás pueblos de Europa, y el mundo, bajo los principios de la paz, la solidaridad, la cooperación y el
beneficio mutuo, no los del saqueo, el expolio y la explotación. Por ello el programa del PCPE no realiza promesas, sino que articula los grandes ejes en torno a los cuales se han de agrupar las distintas luchas parciales que hoy expresan la insatisfacción de la clase obrera y los sectores populares con el sistema capitalista.

Ese programa de lucha va acompañado de una candidatura de lucha. Los y las integrantes de la lista electoral del PCPE son militantes revolucionarios, personas que, al figurar en la candidatura, asumen el compromiso
de llevar a los centros de trabajo, a los barrios y a los pueblos la propuesta comunista, con el objetivo de avanzar en la organización de la respuesta popular ante los ataques constantes de las instituciones capitalistas.

El PCPE no estará solo en estos comicios. Las otras 28 organizaciones y partidos que forman parte de la Iniciativa Comunista Europea aprovecharán esta campaña para alcanzar los mismos objetivos, con un planteamiento
de orientación nítidamente clasista, revolucionario y de lucha.

Marzo 2014

 
 http://www.pcpe.es/comunicados/item/3237-elecciones-europeas.html

domingo, 23 de marzo de 2014

Dictadura del capital, imperialismo, crisis y guerra

Dictadura del capital, imperialismo, crisis y guerra
La profunda crisis económica que desde el verano de 2007 se extiende por la economía mundial, y que afecta a las distintas potencias imperialistas, en distinta forma y grado, está activando profundas fuerzas que presionan sobre la situación política internacional. Estas fuerzas están demostrando no tener límites para la consecución de sus objetivos, ponen en serio riesgo la estabilidad en diversas zonas geopolíticas, amenazan con desatar conflictos de mayor envergadura, y acrecientan los riesgos de nuevas y mayores guerras imperialistas.
Una cadena de episodios, en estos años, va expresando estas tensiones crecientes entre las mismas potencias imperialistas, y entre las potencias imperialistas y los gobiernos que se desmarcan de su dictado.
Así, Yugoslavia, Túnez, Libia, Egipto, Mali, Siria, Irán, R D Congo, Costa de Marfil, República Centroafricana, Irak, Afganistán, Sáhara, Somalia, Palestina, Líbano, Eritrea, Sudán, Pakistán, etc. Y, como no, en la más cercana actualidad, Ucrania y Venezuela.
Los acontecimientos violentos en estos países, y en varios otros de menor impacto informativo, son consecuencia directa de la agudización de las pugnas interimperialistas en el escenario de la profunda crisis que vive el sistema capitalista internacional.
El objetivo central de estas intervenciones imperialistas siempre obedece una doble finalidad: por un lado mejorar el control de ciertos recursos y disponibilidades en favor de la potencia impulsora de esos acontecimientos, y, por otro, acosar y debilitar la posición de la potencia contrincante. Y, de una manera genérica, mantener un ataque permanente contra cualquier proyecto político que pretenda orientarse al margen del sistema capitalista.
No es una práctica nueva –desde las Guerras del Opio contra China en el siglo XIX–, ésta es una característica intrínseca del capitalismo. La guerra como recurso para imponer los intereses económicos de la potencia dominante. Aunque a veces cambian las formas externas, y ahora el imperialismo cree haber descubierto una nueva táctica para el logro de sus objetivos, sustentada en las plazas y en la movilización social “espontánea”, o a través de “las redes sociales”; lo cierto es que estas tácticas –de las que el imperialismo se siente hoy tan orgulloso– tienen una utilidad limitada, y la guerra sigue siendo el instrumento fundamental para el capitalismo; antes o más tarde, pero siempre la guerra.
La imposibilidad, para el capitalismo, de contrarrestar la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia, lleva sus contradicciones internas a un grado de desarrollo cada vez más agudo. Los centros de poder consideran siempre inevitable el recurso a la violencia con una dimensión mayor, y activan sus estrategias de manipulación para obtener el consenso social necesario que minimice el riesgo de que la guerra imperialista pueda ser convertida en guerra revolucionaria por la clase obrera.
El oportunismo se convierte en valioso colaborador de esta lógica criminal del imperialismo. Tanto en la legitimación de las estrategias blandas de las plazas, como en la tolerancia de las estrategias duras de intervención armada (“legal y legítima si es bajo mandato de la ONU”). Hace cien años protagonizaron la primera traición a la clase obrera dando apoyo a la guerra imperialista y, desde entonces, se convirtieron en amable comparsa de las clases dominantes.
Para el Partido Comunista la lucha contra la guerra imperialista y por el desarme, se convierte en un elemento central del programa revolucionario. Si en el capitalismo la guerra es siempre un peligro latente, la actual dinámica de confrontación interimperialista aguda incrementa el riesgo de un conflicto armado de dimensiones mayores, con el uso de armamento de alto poder destructivo que, una vez iniciado, difícilmente los mismos protagonistas pueden controlar su desarrollo.
Es una responsabilidad del Movimiento Comunista Internacional asumir consecuentemente su papel para, por todos los medios, evitar el desarrollo de un conflicto armado de escala superior, que sería catastrófico para la humanidad. No podemos menospreciar un riesgo de este tipo, nuestro llamamiento a la clase obrera internacional tiene que ser valiente y claro para ponerla en alerta ante esta situación.
La lucha contra el paro es la lucha por el poder obrero y el socialismo
El fracaso del sistema capitalista se expresa, en primer lugar, por su incapacidad para dar uso a la fuerza de trabajo disponible. Para el capitalismo es una necesidad inutilizar una parte de esa fuerza de trabajo disponible, dejándola en una situación generalizada de miseria.
Un paquete explosivo configura el actual desarrollo de la crisis capitalista en España: la acentuada caída de los salarios, el paro persistente por encima del 25% de media, la perspectiva de reducción de la población española en dos millones y medio de habitantes en los próximos diez años, la baja actividad económica. Estos datos toman forma en la crisis institucional que vive la superestructura del capitalismo español; crisis del sistema de partidos, crisis de la monarquía, agotamiento de los pactos de la Transición, etc.
Sobre la caída de los salarios –y ante la demagógica manipulación de esta variable– conviene precisar que, dado que la destrucción de empleo afecta en mayor medida a la franja de salarios más bajos, cuando se despide a una numerosa cantidad de trabajadores y trabajadoras –que son quienes menos cobran– automáticamente la media salarial de quienes siguen trabajando sube, lo cual nunca significa que hayan subido sus salarios. Este ha sido el manejo del Gobierno sobre este tema. La realidad es que –reconocido estadísticamente– los salarios más bajos han perdido en un período de cuatro años un 17%, y otras franjas salariales bajas porcentajes similares, pero hay colectivos obreros concretos en los que su reducción del salario llega hasta el 50%.
Esta situación es consecuencia de las directrices de la UE, el FMI y el BM, que han presionado para que el Gobierno haga de la reducción salarial el eje central de su política económica. La oligarquía española se ha prestado con gusto a esta tarea.
En la Unión Europea la situación es similar, con casi treinta millones de trabajadores y trabajadoras en paro –de esta cantidad, seis millones son jóvenes–, también la reducción del precio de la fuerza de trabajo se extiende por todos los países de la UE.
Las encuestas de intención de voto castigan al bipartito de la burguesía (PP-PSOE) y mejoran los resultados del oportunismo (IU) y otras fuerzas de refresco del sistema de dominación (UPyD). Ello, en el fondo, no cambia nada; la burguesía se legitima electoralmente con cualquiera de esas opciones políticas, adaptando tan solo componentes menores de su hegemonía.
La convocatoria de elecciones al Parlamento Europeo, el próximo 25 de mayo, se presenta como una oportunidad para debatir todos estos elementos de la lucha de clases, en el estado y en Europa. Es una batalla que estará marcada por una dura confrontación con el proyecto imperialista de la UE y las fuerzas políticas que lo legitiman y, también, por una dura confrontación con las posiciones oportunistas que tratan de vender humo a la clase obrera. Nuestro objetivo es que la clase obrera avance en la compresión de que la lucha contra el paro es la lucha por el poder obrero y el socialismo-comunismo. Nuestro objetivo es que la clase obrera comprenda que la consigna del momento es: Salida del euro, de la UE y de la OTAN.